A PROPÓSITO DE HOT JAZZ JACK
[Pedro Fernández Cuesta, Hot Jazz Jack, una aventura de Ferdinand Blake, Ápeiron Ediciones, 2024]
(Reflexiones en tercera persona sobre mi novela)
1. Ferdinand Blake,
el detective de Hot Jazz Jack, es un detective típico y atípico. Toda la novela Hot Jazz Jack es atípica, aun integrando en ella lo típico. Así, en conjunto, la novela se muestra atípica, aunque este apartamiento de lo conocido pueda no percibirse de entrada.
2. En Hot Jazz Jack
se integran ciertas convenciones, como la del protagonista alto, joven, fuerte, apuesto, valiente, inteligente y noble. Así es el detective Blake, un personaje como de historieta de las de antes (de las de antes: de aquellas que todavía aquí, en España, nadie llamaba cómic).
3. El protagonista
como dechado de todas las virtudes retrotrae a aquellos héroes de la infancia como el inspector Dan, el capitán Trueno o el sheriff King.
4. La sublimación
de las cualidades humanas de estos héroes de historieta es propia del mito. Sin desdeñar la realidad, Hot Jazz Jack pertenece a lo mítico. Se trata, eso sí, de una mitología personal, individual. El autor, lejos de las grandes mitologías, crea su propia mitología.
5. El autor
evita conscientemente una psicología compleja en la caracterización del detective Blake. Y, sin embargo, cuando un personaje regatea datos psicológicos puede producir, en el lector con imaginación, un efecto contrario: el de la potenciación de lo dado. Esto es lo que experimentó el autor con aquellos personajes de historieta: regateaban tanto sus sentimientos que, las pocas veces que los mostraban, estos adquirían un valor extraordinario.
6. Hot Jazz Jack
es sutilmente vanguardista. La primera novela del autor, El doctor Guzmán, publicada en 1997, era extremadamente vanguardista. Entre esta primera novela y Hot Jazz Jack aparecieron otras muchas obras de Pedro Fernández; en todas ellas están presentes, en mayor o menor medida, los rasgos estilísticos que se muestran en El doctor Guzmán. En mayor o menor medida, es decir, con mayor o menor explicitud. En Hot Jazz Jack lo vanguardista se muestra tenuemente, sutilmente, pero se muestra. Se muestra: textos entre paréntesis ( ) o corchetes [ ] que súbitamente se interponen en la narración, cual ecos cubistas. Se muestra: también como reminiscencia de la vanguardia (y de la histo- rieta), las onomatopeyas: ¡RIIING RIIING! ¡Clic! hum ¡ejem! ¡PLAS! ¡PLAS! ¡Ajá! ¡Chaff! ¡Guau! ¡Guau! ¡BANG! Se muestra: Expresio- nismo: «El viejo letrero estaba torcido, todo el edificio (dos pisos, ventanas asimétricas) parecía torcido, como aquel barrio entero (casas agrietadas que se apoyaban unas contra otras), como aquellas miradas atravesadas de los transeúntes torvos». Se muestra: división no con- vencional de los capítulos (tres) en apartados de duración imprevisible (varias páginas o dos líneas). Etcétera, etcétera... Mas, simultánea- mente, Hot Jazz Jack es clásica, clara, impresionista.
7. Una novela vanguardista,
o, si se quiere, experimental, es aquella que, sin desdeñar la tradición, se adentra por caminos no hollados. Cada obra del autor de Hot Jack Jack, aun manteniendo unas constantes, un estilo, es siempre distinta. Cada novela es una nueva búsqueda. El estilo que permanece es la esencia del yo.
8. Los vanguardistas más profundos,
como Picasso, Modigliani, Klee, Lorca, Kafka o Azorín son así, pues se adentran por caminos no hollados sin desdeñar la tradición.
9. Al autor siente predilección
por las historietas de antes, por las películas de antes, por las novelas de antes... y eso se nota.
10. Hot Jack Jazz
no tiene nada que ver con la novela negra actual; se sitúa en el polo opuesto. La novela negra actual ofrece brutalidad, morbo, crueldad... y, para justificar esta carnaza, este cebo, disfraza de necesidad (crítica social, por ejemplo) la gratuidad de esta brutalidad, de este morbo, de esta crueldad.
11. La fuerza de una novela
debe residir en los valores puramente literarios.
12. Ferdinand Blake, detective poeta,
va escribiendo, a medida que avanza en cada una de sus investigacio- nes, un soneto, que concluye al dar con la solución del caso.
13. Ésta es la segunda aventura
de Ferdinand Blake. La acción transcurre en los años 30, en Bigstrong City, una ciudad imaginaria.
14. Cuando el joven escritor Jack Caine desaparece
misteriosamente y Ferdinand Blake decide ocuparse del caso, empieza a tejerse la trama. Una trama aderezada de emociones y peligros.
15. Pero, además,
Hot Jazz Jack es una historia de amor entre el joven Jack y la joven Mae. Un amor que bien puede calificarse de romántico; concepto éste vulgarizado y demonizado en nuestros días, y que el autor de Hot Jack Jack, que conoce bien la historia del movimiento romántico, revitali- za. Porque, más allá de la vulgarización y de la demonización, existe un auténtico romanticismo de profundo origen.
16. También
está Sheilla Sullivan (la chica que hace tilín a Blake), y Chuck (su perrito), y Manfred Strong (el hercúleo ayudante se Blake); y luego están los malos, y los regulares... y etcétera, etcétera, etcétera...
17. En la novela policiaca típica
o estándar (la que sigue el patrón clásico) cualquier dicho o hecho que se presente en su transcurso ha de estar supeditado a la trama policia- ca. En Hot Jazz Jack, en cambio, todo dicho o hecho está supeditado a una trama o correspondencia más amplia, formal, literaria, que sobre- pasa la estricta trama policiaca (sin que ésta llegue a ser nunca, para el autor, mero pretexto). En Hot Jazz Jack la parte depende del todo a la vez que el todo depende de la parte; y el todo policiaco, aún siendo un todo, es también parte de un todo más amplio: la novela en su conjun- to. Hot Jazz Jack pertenece, por derecho propio, al género policiaco, pero de forma atípica; y así, muchos puristas del género quizá inter- preten como defectos lo que no son sino virtudes. Convendría recapa- citar, en todo caso, en lo siguiente: si indagamos en la génesis de las narrativas de género (policiaca, terror, amor, ciencia ficción...) com- probaremos que éstas no estaban constreñidas, en sus orígenes, por re- glas o normas restrictivas, temáticas o formales, y que, por el contra- rio, estas narrativas pre-genéricas dialogaban libremente entre sí. Pero ya se sabe: lo convencional facilita la labor editorial (las ventas) así como la labor de los críticos de profesión.
18. Con educación,
sutileza y buenas maneras, Hot Jazz Jack se salta todas las conven- ciones periclitadas, todas las rutinas e inercias literarias.
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