ENTREVISTA
¿Cuánto tiempo llevas escribiendo?
Desde siempre. Desde que era un niño pequeño. Soy un escritor de vocación innata. Desde niño tenía conciencia de hacer mi obra, lo que pasa es que al principio la escritura iba de la mano del dibujo, es decir, tebeos, pero no siempre, también conservo poesías y novelas de cuan- do era niño.
¿Cuánto tiempo te ha llevado escribir esta novela?
Calculo que el tiempo equivalente a un año, escribiendo más o me- nos todos los días.
¿Qué es lo que más destacarías de tu novela?
Esta pregunta sólo puedo contestarla distanciándome de la novela, o sea, contestando como si me preguntaran por una novela que hubiera escrito otro. Dicho esto, destaco de la novela la no servidumbre de lo literario (lo poético) a valores espurios. Destaco, como mérito esencial de la novela, el hecho de que su fuerza reside en lo literario, en el arte por el arte. No precisa de anzuelos, cepos u otras trampas, ya que no pretende enganchar o atrapar a nadie, sino seducir con sutileza a lecto- res sensibles que amen lo literario, lo poético. Aquel que busque avi- var sus bajos instintos, aprender historia o cosas por el estilo, que bus- que en otra parte.
¿A quién va dirigida?
Vuelvo a lo mismo: a quienes amen la literatura de estilo. A todos a- quellos que pueden leer una historieta de Rigoberto Picaporte (¡mag- nífico, Segura!) como algo altamente poético y una novela altamente poética como El Castillo (¡magnífico, Kafka!) como si fuera una his- torieta. Y, por supuesto, a muchos que aún no han llegado al mundo. Y a muchos que ya no están aquí con nosotros.
¿Qué te ha inspirado para escribirla?
La inspiración, en la que creo, es una fuerza misteriosa que procede del Espíritu (con mayúscula, ya que este Espíritu del que hablo es una persona del Dios uno y trino). Pero no puedo entrar ahora en terrenos metafísicos y ponerme a citar a Schelling, Hegel, Ratzinger y otros. A- parte del Espíritu Santo (Dios) está Marta, mi amada esposa y mi pri- ma musa. Me inspira, por supuesto, el propio lenguaje, la propia inter- acción de las palabras, de los sonidos... Me inspira esa música concep- tual que es el lenguaje; concretamente el castellano o español. Me ins- piran, claro, todas mis vivencias, que habitan como recuerdos, más o menos olvidados, en el desván de mi mente, y que afloran, intuitiva- mente, en el acto literario.
¿Qué se va a encontrar el lector en tu obra?
Si el lector es espiritualmente afín al autor, a sus filias y sus fobias, podrá encontrar una novela interesante, estimulante, sorpresiva... ¡qué sé yo! A mí esta novela (modestia aparte) me encanta. Desde luego, lo que el lector no va a encontrar es uno de esos best sellers actuales (in- soportables e incluso deleznables las más de las veces). El lector en- contrará una novela de pura ficción, que bebe de muchos géneros sin pertenecer totalmente a ninguno. Conocerá a la encantadora Carla y a su onírico álter ego. Y a sus enemigos y a sus amigos. Y habrá, en fin, emoción por raudales y totalizadora diversión. La novela trata de la jo- ven y escultural Carla, estudiante de teatro y de dibujo (por correspon- dencia) y le los amores que despierta; uno de los cuales, a más de mal- sano, entraña auténtico peligro; y trata también la novela de Carla Pri- mera la Conquistadora, Emperatriz de la Gran Espiral (antes llamada Vía Láctea), que vive en los sueños (y no sólo en los sueños) de Carla.
