TE OFREZCO
por tu cumpleaños,
Marta,
por tu cumpleaños,
Marta,
este poema
como una flor
(por ejemplo,
una rosa)
no cortada
(por supuesto)
sino en el campo
viva,
aspirando ella
(la rosa, cuyo alma
es puro aroma)
el aroma
enigmático
de un jardín
pequeño,
muy, muy pequeño
casi leve,
casi tenue
tímido
eterno
hondo...
Ahí vive la rosa
no cortada
por mano aleve.
Pero no nos olvidemos
de los pájaros
y de pintar
(quizás a la acuarela)
alguna presumida
mariposa.
***